Análisis y reflexiones sobre la industria del libro, por Arantxa Mellado

La revolución interminable: cuando leer es cuestión de tecnología

26 de noviembre de 2007
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Jeff Bezos en Newsweek

 

La semana pasada Amazon.com, la librería virtual mas grande del mundo, presentó en sociedad a su esperado lector de libros electrónicos (ebooks), Kindle. Acompañado de la sonrisa de un orgulloso Jeff Bezos, CEO de Amazon.com, el dispositivo posó mostrando todos sus ángulos y medidas en diversas publicaciones de la red. Días después, Kindle sigue protagonizando encendidos debates electrónicos acerca de sus bondades para convertirse en El Lector del futuro. Sí, así como lo leéis, en mayúsculas. Porque si existe un sector ansioso por un gadget que revolucione sus costumbres a niveles insospechados, ése es el de los lectores digitales.

Sony lo supo ver y lanzó el Sony Portable Reader (PRS505), cuya segunda versión apareció a mediados de año. Otros competidores del Kindle son el HanLin eReader V3, el iRex Iliad y el Bookeen Cybook. Como lo señala la comparativa publicada por Wired News, la fortaleza del Kindle radica en su conexión inalámbrica –y ojo, completamente gratuita- a Internet vía EV-DO, el mismo sistema que utilizan los smartphones para acceder a la red. A ello se suman seductores atributos para los adictos a la información: acceso a publicaciones diarias como The New York Times, Washington Post, Le Monde o Frankfurter Allgemeine (por una cuota de entre $5,99 y $14,99 al mes), a revistas como Forbes, Times y Fortune (entre $1,25 y $3,49 al mes), y a 250 blogs como TechCrunch, The Huffington Post y BoingBoing ($0,99 al mes).

¿La mayor desventaja? Su precio de 400 dólares en épocas en las que se puede comprar una portátil por 200, cobrar por acceder a diarios, revistas y blogs que desde cualquier PC son de lectura gratuita, y el poco popular formato de los ebooks de Kindle Store. Los libros descargados desde Kindle Store están en formato Mobipocket, empresa comprada por Amazon el 2005, y sólo pueden leerse en un lector Kindle. Si a ello añadimos que para leer un archivo de extensión doc o pdf, debemos transferirlo por USB ó enviarlo vía correo electrónico para que Amazon lo convierta (opción que cuesta $0,10), la ilusión del Internet más portátil que una edición de bolsillo comienza a difuminarse.

Aún así, Amazon Kindle es actualmente el soporte que ofrece mayores funciones a los lectores digitales ¿Hasta cuándo? En una revolución tecnológica que no tiene pinta de terminar jamás, algunos ya han adelantado que bastará con que Steve Jobs se ponga listo y Apple desarrolle un lector de ebooks para iPhone vinculado a una librería en Itunes. Eso, si es que no es por medio de un convenio con Google Book Search. Y entonces, bye-bye Kindle.

Pero esas son, por el momento, sólo especulaciones. Para alegría de Bezos, Kindle se agotó a las cinco horas de ponerse en venta. Los pedidos ahora deben hacerse con anticipación para ingresar a una suerte de cola virtual que amenaza con ser más larga que la de la Seguridad Social.

Mientras tanto, la recién nacida criatura sigue en boca de bloggers, tecnoadictos y lectores en general. Hablar de ebooks y de los soportes que faciliten su lectura equivale a poner en discusión temas tan picantes como la gestión de derechos digitales (DRM), la estandarización del formato para los libros electrónicos, el uso de la tinta electrónica y los beneficios ambientales que supondría la disminución del uso de papel.

La adrenalínica historia de la cultura digital demuestra que, tanto el soporte como el sistema operativo deben adaptarse –y adelantarse- a las necesidades de la máxima autoridad en la red: El Usuario ¿Kindle, Sony Reader, HanLin, o un próximo lector de Apple para iPhone? La última palabra la tenéis siempre vosotros.

Los dejamos con el video de lanzamiento de Amazon Kindle.

Arantxa Mellado Bataller
Consultora editorial