Análisis y reflexiones sobre la industria del libro, por Arantxa Mellado

ISSN 3082-0499

Leer tiene premio

8 de diciembre de 2007
Compartir el artículo

Leer tiene premio

«Acércate, no tengas miedo, leer tiene premio».

Con este mensaje se invita al navegante a detenerse en esta página de fomento (¿?) de la lectura ?www.leertienepremio.com/?, auspiciada por Cedro, la Federación de Gremios de Editores de España, SOL (Servicio de Orientación a la lectura) y Plan de Fomento de la lectura.

No entiendo nada, pero la curiosidad me puede. Pico y entro en el juego, porque la cosa va de jugar, al modo gincana.

El primer juego me da opción a ganar una alfombra para el ratón. Son cinco preguntillas sobre autores y libros de nivel de bachillerato. Prueba superada. Relleno un formulario y entro en el sorteo.

La pantalla queda en blanco. Supongo que hay más juegos, porque me han prometido que si llego al final entro en el sorteo de un viaje a Londres. Suerte que recuerdo la url de la web y puedo volver a empezar.

Repito el proceso y entro en la segunda prueba. Con ésta puedo ganar una cámara fotográfica. Sorpresa, no más preguntas, hay que encontrar el logo de Cedro dentro de unas fotos horribles de ¿pescadores? ¿piratas? A saber. A lo mejor se trata de imágenes literarias y no me enterado. También supero la prueba. He de volver a rellenar otra vez el formulario para poder optar al sorteo. ¿Es que esta gente no oyó hablar de las cookies?

Vuelve aparecer la pantalla en blanco. De nuevo accedo al concurso a través de la url. La verdad es que fácil no lo ponen. Como anteriormente, repito todo el proceso para llegar a la tercera prueba. Esta vez me prometen un ordenador portátil. Supongo que me harán preguntas de nivel, que querrán premiar que soy rata de biblioteca.

Pues no, se trata de completar el juego de los errores ¡en tres pantallas! Y cuando me equivoco en la tercera pantalla, me mandan de nuevo a la primera. Así cuatro veces. Desesperante.

Como ya tengo ordenador, paso de la prueba y me voy directamente a la cuarta. Ahora ya estoy segura de que no me van a premiar por leer, sino por las habilidades que adquirí jugando a los marcianitos. Dos acentos desaparecidos en la explicaciones me hacen sospechar que quizá se trata de una broma pesada de los de Cedro y me dejan claro que la ortografía no tiene premio. Pero Londres bien vale cinco minutos.

 

 

Leer tiene premio_2

Soy un naufrago, y he de machacar a remazos a siete tiburones. Los golpeo sin problemas en menos de un minuto. Luego llego a una isla desierta, reparo un satélite estrellado (un puzzle de cuatro piezas nivel preescolar), le doy a botón rojo y aparece un helicóptero. Agarrar la cuerda que me tiende me cuesta un poco más, pero al final lo logro.

Fin del juego. Si quiero entrar en el sorteo tendré que volver a registrarme (¡esas cookies!).

Conclusión: me escuecen los ojos, no creo haber ganado ningún premio y se me han quitado las ganas de leer.

 

Arantxa Mellado Bataller
Consultora editorial