Análisis y reflexiones sobre la industria del libro, por Arantxa Mellado

ISSN 3082-0499

Siete actividades digitales que todo editor debe realizar

22 de noviembre de 2010
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Vía @andreiamoroni llegamos al post de Tipos Digitais en el que se elabora una lista de las siete actividades digitales que todo editor actual debe realizar. Os lo traducimos:

1. Empezar hoy
Eso mismo. Basta de argumentar que el libro electrónico acabará con el libro de papel. Cualquiera que sea el futuro, próximo o lejano, el libro electrónico ya es parte de éste. Por eso, cuanto antes se comience, mejor. Con esto no digo que se cometan locuras y  se abandone el negocio de papel. Lo que estoy sugiriendo es que todo editor debe experimentar con el formato digital, preparando sus libros  de fondo o publicando alguna obra en formato ebook.

2. Evitar contratos de exclusividad muy largos
La verdad es que hoy hay más preguntas que respuestas, más dilemas que soluciones. Por eso mismo, no es recomendable aceptar contratos de exclusividad que vinculen a la empresa por más de dos años. Los cambios son tan rápidos que en 24 meses todo puede ser diferente.

3. Repensar los descuentos comerciales
La composición del descuento de un libro digital difiere mucho a la de un libro físico. La eliminación de los costes de impresión, logísticos y de stock tendrá influencia directa no sólo sobre el precio sino en todas las relaciones comerciales de la cadena del libro. El libro digital, por tanto, ofrece la oportunidad de renegociar descuentos y de repensar todo el modelo comercial. Los derechos de autor, por ejemplo, se están moviendo hacia el 20%-25% del precio de venta al público (sin IVA), alejándose del tradicional 10% sobre el precio del editor.

4. Centrarse en el futuro
El libro digital permite que un libro sea eterno. Más que eso: los libros descatalogados se pueden recuperar y volver a ser comercializados. Pero todo eso tiene un alto coste. Entre la renegociación de los derechos de autor y la digitalización, existe un valor que aún no ha sido del todo cuantificado para el modelo digital. Mientras tanto, es mucho más práctico, simple y barato garantizar que los nuevos lanzamientos ya estén preparados para el mundo digital. Es decir, que los contratos incluyan la edición digital, que los archivos digitales se hayan creado durante la etapa de maquetación, etc. Salvo honrosas excepciones, los lanzamientos tienen mucho más oportunidad de éxito que los libros descatalogados, sea en papel o en píxeles.

5. Mantener la esencia editorial
La revolución digital afecta principalmente a la impresión, la logística y la distribución del libro. El verdadero papel del editor – descubrir, perfeccionar y promover el contenido – se verá afectado sólo de forma marginal. Si un editor siempre se ha centrado en eso, no tiene mucho de qué preocuparse. Si un editor se ha convertido en un «distribuidor» de libros y ha prestado poca atención al proceso editorial, entonces es hora de revisar conceptos.

6. Aprovechar la oportunidad digital
Cualquier cambio o revolución tecnológica es una gran oportunidad. Se abren posibilidades para nuevos modelos, nuevas ideas y nuevos negocios: esa es la mejor manera de abordar el futuro digital del libro. La peor manera de enfrentar un cambio es tratar de defenderse, ver sólo el lado negativo de las transformaciones e intentar combatirlas. Igual de malo es entrar en el negocio del libro digital de manera defensiva, sólo para retrasarlo. Esta estrategia es muy arriesgada y, tarde o temprano, un actor que acoja la onda digital superará a quienes la aplican.

7. Comprar un ereader
Después de todo, no se puede argumentar sobre lo que no se conoce.

¿Se os ocurre alguna otra actividad digital que los editores actuales deban efectuar?


Arantxa Mellado Bataller
Consultora editorial