«Hola, soy su agente literario»
David Langdon grafica con humor la cercanía del agente literario con el autor.
Esta semana acudimos a la charla que dió Sandra Bruna, joven fundadora de la agencia literaria que lleva su nombre y artífice del bestseller La Catedral del Mar, de Ildefonso Falcones. Como invitada al seminario «La Edición en el Siglo XXI» organizado por Editrain, activa empresa dedicada a la formación y a la consultoría editorial, Bruna nos dejó una serie de interesantes ideas sobre su quehacer como agente literario de éxito:
– En España se editan 11,000 novelas (ojo, hablamos sólo de novelas) al año. Ello equivale a una novela cada diez minutos. Sandra Bruna sonríe: «éste es un negocio leonino».
– La profesionalización del sector editorial requiere cada vez más intermediarios. Las agencias literarias promueven el libro y efectúan tareas de marketing porque los editores no dan abasto con la enorme producción que manejan. Sandra Bruna repite: “realmente es un negocio leonino”.
– Algunas editoriales han creado la Oficina del Autor, sitio dedicado a promover a los autores, conseguirles conferencias, columnas en diarios, entrevistas, etc. Primera autodefinición de Bruna: «yo soy una Oficina de Autor».
– El agente literario tiene un conocimiento de las líneas editoriales y sabe encajar al autor en la editorial determinada, sabe ver por dónde van las tendencias del sector y defiende los derechos del autor al negociar un contrato. Segunda autodefinición de la tarde: “La agencia literaria es el autor, no el libro. Hemos de ser un poco fuertes ante el editor”.
– Los editores se están perdiendo porque en sus puestos hay gestores y porque no se están formando editores junior. El papel del agente adquiere mayor importancia. “Las agendas de las agentes son tremendas”, dice Bruna y no podemos evitar desviar la mirada hacia los 10 cm. de altura de la libreta que está a su mano izquierda.
– Toda agente tiene como mano derecha un lector profesional de absoluta confianza. «[…] confiar en mi olfato y el de mi lector».
– Ha surgido un nuevo tipo de autor que da mucho juego; periodistas, historiadores, etc. que no se hacen problema por escribir sobre un tema aconsejado. Es necesario lo comercial para poder vivir y resistir. “Esto cada vez más se vuelve un negocio”.
– Hay diversas formas de llegar al público que lee, sin aturdirlo con la cantidad de novedades editoriales. «Lo que interesa es que la gente lea».
Clara y amena, en casi dos horas de exposición y ronda de preguntas Sandra Bruna nos acercó a un terreno en el cual la profesionalidad, la calidad de los conocimientos que se requieren sobre el sector editorial y la experiencia, son factores fundamentales.

