Análisis y reflexiones sobre la industria del libro, por Arantxa Mellado

ISSN 3082-0499

El editor ante la digitalización: Valentín Pérez Venzalá, de Minotauro Digital

3 de noviembre de 2009
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Valentín Pérez Venzalá es director de Minotauro Digital, una de las editoriales españolas más activas en la web. Además del éxito obtenido recientemente al publicar por entregas vía Facebook la novela El Libro de Angelina, desde hace algunos años Minotauro Digital dedica esfuerzos a publicar libros en soporte digital y de papel, y a ofrecer servicios de digitalización a otras editoriales. Contactamos con Valentín a través de internet cuando se encontraba «ePubeando«, proceso que según nos comentó «es un trabajo de afinar visualización para que el libro se vea lo más parecido al que ya existe en papel (o si no lo hay, al diseño previsto) y también de ajustar formatos (a menudo se pierden cursivas, negritas, mayúsculas, etc) , todo lo cual al final se tiene que hacer a mano tocando el código XHTML y la hoja de estilo (CSS), trabajando en parte como trabajamos con una página web». La respuesta de Valentín, a caballo entre las letras y la informática, nos animó a proponerle una entrevista sobre su papel como editor en el mundo digital.

Ediciona: ¿Cómo surge Minotauro Digital?

Valentín Pérez Venzalá: Minotauro Digital ha cumplido ya 12 años en la red, nació como portal cultural en el que ofrecíamos un espacio para la divulgación de obra original y crítica, desde música a pintura, pasando especialmente por la literatura. Evolucionó después a editar una revista en papel, «Cuadernos del Minotauro» (cuando lo habitual era precisamente lo contrario)  a la que se unieron los libros en papel que hemos venido editando estos últimos años. Pero no hemos abandonado el libro electrónico, porque además de editar cada libro en papel y también en formato digital al 50% del precio en papel, hemos mantenido una colección de libros solamente digitales desde el principio, libros que se pueden descargar de forma gratuita o bien con una versión gratuita (en formato LIT) y otra de pago (en formato PDF imprimible), aunque con un precio simbólico. Precisamente un modelo similar a ese es el que queremos empezar a utilizar a partir del 2010 con un nueva web que estamos preparando, dedicada únicamente al libro electrónico, aunque bajo el paraguas de Minotauro Digital.

E: ¿En qué formatos digitalizan y por qué?

V.P.V: Ahora mismo estamos digitalizando sobre todo a formato ePub (y también mobipocket, ya que esta basado en el mismo estándar), pero no sólo nuestros libros que siempre los hemos editado en formato papel y digital casi al mismo tiempo, sino que estamos realizando esta labor también para otras editoriales. Estamos digitalizando a formato ePub porque este formato se perfila ya como un estándar para el libro electrónico, dado que cada vez son más los dispositivos que lo leen y cada vez son más también las empresas que lo acogen como ha sucedió recientemente con Google, que va a ofrecer un millón de libros en este formato. El ePub se está definiendo como el estándar porque es un formato abierto y se basa en otro estándar, el XML, que es un lenguaje fundamental en el intercambio digital de información, y es también el lenguaje en el que se basan las páginas webs, por lo que este formato puede visualizarse adecuadamente en diferentes dispositivos, desde el ordenador, al teléfono móvil pasando por supuesto por los lectores electrónicos. El formato tiene la ventaja de adaptarse a las diferentes resoluciones de pantalla desde la que se puede visualizar el libro, pues no olvidemos que estos libros podrán verse desde una pantalla de ordenador de 22 pulgadas a un teléfono móvil o un e-reader de 5 ó 6 pulgadas, por lo que es fundamental que el contenido pueda adaptarse de la mejor forma posible a esa diferencia. Todavía es un formato imperfecto, o más bien habría que decir que los reproductores son todavía imperfectos y no implementan adecuadamente las posibilidades del formato: al estar basado en XHTML, el formato puede llegar a tener las mismas capacidades que una página web. Las limitaciones de los lectores electrónicos todavía son muchas, pero se está avanzando muy deprisa en este camino.

E: Cómo editor, ¿cuáles son las principales dificultades con las que te has encontrado en el proceso?

V.P.V: A nosotros nos cuesta menos porque hemos nacido como editores en un mundo digital y conocemos técnicamente también el mundo de Internet, por lo que para nosotros es lo mismo editar para papel que para un formato electrónico, al margen de que cada formato requiera mayor atención en unos aspectos que en otros, y que finalmente su distribución y venta sean totalmente distintas. Es en esos dos aspectos donde realmente puede costar adaptarse a los editores habituados a la edición y distribución tradicional. Quizá la mayor dificultad que nos encontramos sea paradójicamente el lector, pues todavía los lectores no demandan libros en formato electrónico en la medida que nos gustaría. Si pensamos que un lector que lee 5 libros al año es en realidad algo poco frecuente, comprendemos que este tipo de lector quizá no se anime de inmediato a comprar un dispositivo electrónico para leer esos cinco libros, y que sean de momento los lectores que leen mucho más de 5 libros al año, los profesionales del libro y de la lectura y quienes precisan de consultar documentación técnica, los que estén más interesados por la lectura digital. Ahora mismo no podemos decir que en España exista una gran demanda de libros electrónicos, aunque eso está cambiando y esperamos que el año que viene suponga un avance muy sustancial en ese sentido.

E: ¿Cómo cambia el trabajo de un editor al pasar de lo analógico a lo digital?

V.P.V: Yo creo que la labor fundamental de un editor no debería cambiar en nada. Esto es, el editor es el encargado de encontrar un buen texto y asimismo al lector para ese texto, y presentárselo de la mejor forma posible. Eso sigue siendo válido en el mundo digital. Cambia el soporte en el que se ofrece el contenido, pero igualmente debe ofrecerse con las mejores garantías tanto de calidad literaria como de calidad editorial (diseño, corrección de tipografía, etc.), y aprovechando al máximo las ventajas de cada soporte. Lo que sí cambia es todo lo que viene después (o a veces, antes) que es el tema de la distribución, la venta e incluso el propio marketing del libro. El editor tiene que acostumbrarse a que el abanico de lectores se amplíe enormemente porque ya no se limita a los lectores que pueden encontrar el libro físico en una librería. El editor ya no está limitado a la tirada física del libro, ni al espacio que puede cubrir su distribución, pero a la misma vez tiene que seguir pensando en cómo hacer visible ese libro. Si el editor antes debía «pegarse» por las mesas de novedades de las librerías quizá ahora deba pegarse por los post de los blogs más relevantes o por estar en las páginas principales de las librerías virtuales más visitadas. En cualquier caso, eliminado el escollo físico hay más posibilidades para llegar al lector, aunque todavía no está muy claro cuál va a ser el principal canal de venta del formato electrónico, pues si en el libro físico parecían serlo principalmente las librerías, en el formato electrónico hay quien sigue apostando igualmente por las librerías (lo que tiene mucho sentido, porque el papel y el formato electrónico tienen que convivir y el mejor lugar para esa convivencia pacífica pueden muy bien ser las librerías) aunque por el ahorro que supone, el canal internet será fundamental.

E: ¿Cuáles son los valores que puede aportar el editor a un libro digital?

V.P.V: Lo he comentado un poco antes, el editor debe aportar tanto al libro físico como al electrónico su capacidad para encontrar un buen texto y hacerlo llegar a sus lectores de la mejor forma posible. Se oye mucho hablar de que los editores pueden no ser necesarios en un mundo en el que el libro sea digital, que los autores podrán editar sus propios libros y hacerlos llegar a los lectores, pero lo cierto es que independientemente del formato, el autor necesitará un editor que le ayude a definir su libro y el lector necesitará un editor de quién fiarse a la hora de seleccionar su próxima lectura. El desconocimiento por parte de muchos lectores, y también de algunos autores, de la labor que realiza el editor, puede hacer pensar que es innecesaria, pero tanto en formato digital como en papel el autor seguirá necesitando un editor no solo como mediador entre él y el lector, sino también para ayudarle a conformar el libro, a mejorarlo en los aspectos en los que un editor puede mejorar un libro, e igualmente al lector le resultará más fácil contar con el editor como un primer filtro de calidad que le asegure que de alguna forma merece la pena elegir ese libro y no otro. Todo lo cual no quita que autores y lectores puedan encontrarse sin mediación alguna y que dicho encuentro pueda funcionar perfectamente, aunque  a menudo son también medios, como páginas webs literarias, las que cumplen en internet esa función de editor.

E: ¿Los editores en España están listos para trabajar en la digitalización de sus fondos?

V.P.V: Yo creo que sí, y de hecho ya lo están haciendo. Si hasta ahora no lo han hecho es en parte porque no veían la necesidad, o mejor dicho, la posibilidad de negocio. Nos guste o no, el libro electrónico no se vende en España en un volumen significativo como para que los editores hayan sentido la presión necesaria para ponerse rápidamente en movimiento. Sin embargo, este año hemos cambiado de velocidad y todo está yendo más deprisa, por lo que es de suponer que el 2010 haya un aumento de ventas de libros electrónicos, y aunque el volumen siga siendo relativamente pequeño, dado que el coste real de digitalizar los fondos tampoco es muy alto, las editoriales pueden empezar a hacerlo con mayor o menor intensidad confiando en sacarles rendimiento más pronto que tarde. Otra cosa es el tema de los derechos, la pereza o la dificultad de re-negociarlos con los autores para ediciones antiguas o descatalogadas, o incluso la propia desconfianza o minusvaloración de algunos autores hacia el medio digital, puede hacer complicada la negociación de los derechos digitales, aunque la mayoría de los autores creo que van comprendiendo la importancia de esta nueva forma de libro. Quizá ahí puede estar el principal escollo, pero desde luego de cara a los nuevos títulos que se editen, las editoriales deberían empezar a producir sus obras en formato digital a la vez que en papel, incluso aunque ahora mismo no se esperen grandes ventas en formato electrónico, porque ese trabajo ya estará hecho para cuando la demanda sea más alta. Las editoriales que ya tienen sus libros digitalizados e incluso los tienen a la venta, poseen la ventaja de que, sin un excesivo coste adicional a la producción del libro en papel, tienen ya un escaparate preparado para cuando el lector vaya a buscar títulos en formato digital, mientras que otros irán detrás de los lectores cuando estos lleguen, lo cual siempre será llegar un poco tarde. Creo que las editoriales solo necesitan un empujón para animarse definitivamente a digitalizar sus fondos y una vez que lo hagan, ese proceso será lo normal y habitual en el sector.

Arantxa Mellado Bataller
Consultora editorial