La buena noticia: Ayer 3 de diciembre vimos en el diario La Vanguardia el que creemos que es el primer anuncio en prensa impresa de un dispositivo de lectura, y, por lo tanto, un primer paso hacia la normalización de la lectura en digital.
Bajo el titular «Nace Leqtor.com, la primera gran librería digital», la distribuidora digital 36L (que, por cierto, no aparece mencionada) anunciaba a toda página «una nueva experiencia de lectura digital integral». Así pues, también se trataba del primer anuncio en prensa impresa de una librería digital.
La mala noticia: Lo que no acertamos a entender es ¿por qué en Leqtor.com no encontramos los títulos que anuncian? Si destacan la cubierta de Els homes que no estimaven les dones, de Stieg Larsson, «¡Ya!¡En formato digital!», ¿cómo es que el buscador de Leqtor desconoce la existencia de su libro estrella? ¿Y que pasa con Paul Auster, uno de los «autores destacados del momento» del que dicen que podemos disfrutar? No hay rastro de Invisible, el título anunciado. Tampoco hemos encontrado a Eduard Punset, ni a Philip Kerr, cuyas cubiertas aparecen publicitadas.
Qué pena deslucir de esta manera lo que podría ser un magnífico estreno.




