Este Sant Jordi, como el anterior, Amazon volvió a promocionar su Kindle a pie de calle, montando en Las Ramblas de Barcelona una tienda efímera (por su corta vida de un día comercial).
Quiso la casualidad que la instalación se hiciera en un local dedicado a bodas y banquetes, lo que resultaba de lo más adecuado, porque cuando uno compra libros en Kindle se une a Amazon de por vida.
Es lo que tienen los formatos propietarios, como el mobi de Kindle, que sólo puedes leerlos en los dispositivos de lectura de la librería o en las aplicaciones de lectura que creen para iOs y Android. Así que si compras un Kindle (casi)siempre tendrás que comprar en Amazon, y si compras en Amazon siempre tendrás que leer en Kindle. Y si quieres que tu familia disfrute de tus libros, pues tendrás que comprarles Kindles.
En fin, que si compras Amazon te casas con Kindle, así que qué mejor sitio para abrir una tienda que un local de bodas.
Ironías aparte, la cola para entrar en la tienda salía a la calle y se perdía en la vuelta de una esquina. Así las dos veces que pasé por delante del lugar. Creo que hay que agradecer a estas iniciativas la posibilidad de generar más lectores digitales y de normalizar la lectura en pantalla.


